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Diario : La República

Uruguay, Montevideo, Viernes, 5 de junio de 2009

La prepotencia israelí en la ocupación del '67

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Por: Embajador Suhail Hani Daher Akel (*)

Desde la perspectiva histórica. Un hilo conductor con las mismas estrategias conspirativas sionistas durante la I y II Guerra Mundial, maduró en las nuevas ambiciones israelíes.

Los mecanismos sionistas de una fugaz guerra asimétrica de expansión sobre los restos de Palestina pos ‘48 y los países árabes limítrofes, hincados en la experiencia de la creación de Israel (1948); la indiferencia internacional; la nulidad de acción de la ONU y el desbarajuste árabe, aceleró su prepotencia en 1967, con doble estrategia: concebir el sueño sionista de Ertz Israel (‘Tus fronteras del Nilo al Eufrates’) y detener el proceso decadente interno. 

Desde su fundación, nunca estuvo tan dividido. La época de oro de los ‘50 y mediados del ’60, se debilitó. La mayoría de los israelíes se alejaron del corrupto aparato de estado. Las luchas de clases emergidas por reclamos saláriales con miles de israelíes viviendo por debajo de la línea de pobreza alejaron sensiblemente la llegada de judíos a esa tierra prometida por los sionistas.

Los países árabes padecían similar síndrome. Sus regímenes amparados bajo la bandera de la causa palestina, competían el liderazgo. Sin querer llegar a la guerra, la movilización hacia la misma, calmó los reclamos sociales de sus pueblos empobrecidos.

La exitosa revolución egipcia (23/7/1952) liderada por el coronel Gamal Abdel Nasser, derrotó el feudalismo, la monarquía de Faruk I y fortaleció el nacionalismo árabe socialista. Reemplazó la política preeuropea por la panarabista. En 1956, nacionalizó el Canal de Suez (en posesión anglo-francesa y les reclamó las altas ganancias), construyó la represa de Aswan y prohibió la navegación comercial de Israel y sus aliados.

Afectados en sus intereses coloniales, le valió el Casus Belli (Motivo de Guerra). El ataque israelí avalado por Francia e Inglaterra contra Egipto y la Franja de Gaza (bajo tutelaje egipcio desde el ‘48), permitió a Israel probar su supremacía militar. Ocupó Gaza y el Sinaí. El poder tripartito que ganó la ‘guerra del Suez’ (29/10/1956), perdió la contienda diplomática. Presionados por EEUU debieron retirarse.

Potenciados. El poder militar israelí ganó por segunda vez una guerra a los árabes, después del ‘48. Por su parte, la obligada retirada colonial perfiló a Nasser como la cara visible, el icono y la esperanza de la recuperación de Palestina.

Entre logros y desaciertos. Para frenar las provocaciones sionistas y reducir la pobreza de los pueblos árabes, Nasser, estableció la República Árabe Unida-RAU junto con Siria (1/2/’58). Y jugó un rol fundamental para la creación de la Organización para la Liberación de Palestina-OLP (15/5/’64), como instrumento árabe, aunque, lejos de los intereses populares y revolucionarios palestinos.

Con un alto clima de tensión por las provocaciones diarias de los israelíes a Siria. El presidente Nasser, le pidió al secretario general Naha Thray U Thant, la retirada de las fuerzas de la ONU estacionadas desde 1956 en el territorio egipcio de Shram el-Sheij y Gaza (18/5/’67). La prepotencia israelí encontró su caldo de cultivo.

Maquiavélico. Después de la reunión con Richard Helms jefe de la CIA, el responsable del Mossad, Meir Amit, se entrevistó y presionó al secretario de Defensa de EEUU, Robert  McNamara (30/5/’67): “Queremos tres cosas de ustedes: 1) abastezcan nuestro arsenal de guerra. 2) nos ayuden en las Naciones Unidas y 3) aíslen a los soviéticos de la región”. McNamara respondió: “Le he escuchado alto y claro”. Después “le preguntó, cuánto tiempo necesitaría Israel para derrotar a los egipcios” y Amit respondió contundente: “Una semana”. (partes: ‘A History of Israel’, Aarón Bregman, 2003).

En su informe McNamara, anunció el eminente ataque al presidente Lyndon Baines Johnson. No hubo sorpresas, todos sabían que él estaba a favor que Israel atacara primero. Johnson, solo sugirió una guerra relámpago para evitar dos frentes abiertos en Vietnam y Medio Oriente. La conjura estaba en marcha y la luz verde de EEUU se encendió.

Situada la Guerra Fría en la zona. La RAU recibió el apoyo soviético, en tanto, Estados Unidos apoyó firmemente a Israel. La militarización egipcia del Sinaí y del canal de Suez, más el bloqueo al estrecho de Tirán (23/5/’67), fue el vacuo pretexto para acusar a Egipto de violar las Leyes Marítimas de la ONU. Como consecuencia.  Para Israel era un nuevo Casus Belli .

Entusiasta. El ministro de Defensa sirio Hafez al Assad, se proclamó listo: “Nuestras fuerzas están ahora enteramente prestas; no sólo a repeler la agresión, sino a iniciar el acto de liberación mismo, y estallar la presencia sionista en la patria árabe” (20/5/1967). A finales de mayo la presión popular jordana obligó al pro-occidental rey Hussein, unirse a la alianza egipcio-siria. Finalmente, el presidente de Irak, Abd al-Rahman Arif, se sumó a la coalición (4/6).

Las retóricas palabras entre las fuerzas beligerantes fueron sumamente violentas. Sin embargo, mientras, la agresiva verborragia sionista se diluía como el agua en las mentes de Occidente, las de Nasser, preocuparon. Astutos y apelando a su mito de la seguridad, Israel, sensibilizó a la comunidad internacional con viejas oratorias de Nasser: “No entraremos en Palestina con su suelo cubierto de arena...entraremos en ella con su suelo lleno de sangre” (8/3/1965). (‘Howard Sachar. A History of Israel: From the Rise of Zionism to Our Time’, Alfred A. Knopf, Nueva York, 1979. p. 616).

Los acontecimientos carcomieron el tiempo. El presidente Nasser se vio envuelto en el pecado de las palabras que lo arrastraron al tufo de una guerra no querida. El propio Menahem Beguin (quien fuera terrorista del Irgun), lo reconoció: “Las concentraciones del ejército egipcio en el Sinaí no demuestran que realmente Nasser fuera a atacarnos. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Decidimos atacarlo nosotros”. (New York Times. 21/8/1982).

En coincidencia. El general israelí  Matityahu Peled, sumó: “La tesis del peligro de genocidio que pendía sobre nosotros en junio de 1967 y que Israel luchaba por su existencia física era un engaño...” (diario israelí Haaretz, 19/3/1972).

Con clímax de guerra. El presidente Johnson, envío la Sexta Flota al Mediterráneo para evitar una posible intervención soviética y “en secreto autorizó el transporte aéreo a Israel de municiones, armas y vehículos acorazados”, además, de los aviones A-4 Skyhawk y tanques Sherman. (‘Israel and the American National Interest. A Critical Examination. Urbana’, Cheryl A. Rubenberg, Illinois University, Press. 1986. p. 113).

El premier Levi Eshkol, su ministro de Defensa Moshe Dayan y el jefe de Estado Mayor Yizthak Rabin, acabaron con la tensión y lanzaron la ‘Operación Foco’. El 5 de junio de 1967 a las 7:45 am, la Fuerza Aérea israelí, al mando de quien fuera un terrorista sionista del Palmaj, Mordejai Hod, en solo tres horas demolió 13 bases, 23 estaciones de radar y casi 350 aviones de guerra egipcios en tierra.

En menos de una semana los generales sionistas Ariel Sharon, Israel Tal y Abraham Yoffe, borraron el sueño de libertad palestino. El 5/6, colapsaron las fuerzas egipcias e Israel ocupó el espacio aéreo. Entre el 6 y el 7/6, ocuparon la Franja de Gaza, el restante territorio palestino y el general sionista Motta Gur, ocupó Jerusalem (total 22%). El 8/6, ocuparon el Canal de Suez, obligando al Cairo capitular. El 9/6, atacaron Siria y ocuparon el Golán hasta la ciudad de Kuneitra. El 10/6, tras el control de los territorios ocupados a las 18:30pm pusieron fin a la guerra, para agradar a Estados Unidos.

Las secuelas para Palestina fueron fatales. Además de perder el resto de su patria y su capital Jerusalem, “en el curso de la guerra desplazaron de sus hogares a 325.000 refugiados palestinos, obligados al exilio”. (‘Report of the UN Commissioner-General, Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Near East’, A/6713, 30/6/’67).

La historia de las traiciones y la fabricación de hipocresía, se repitió con el mariscal Abdel Hakim Amer, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas egipcias, mano derecha y cuñado de Nasser. Su traición fue clave para el fugaz éxito militar israelí. Cumpliendo prisión a la espera de ser juzgado, Amer apareció muerto. Si bien se habló de un suicidio, Nasser le hizo pagar su felonía (15/9/1967). 

A horas de finalizada la guerra, la potencia ocupante comenzó la judaización de Jerusalem. "En adyacencia al muro occidental de Al Mughrabi, en la Vieja Ciudad de Jerusalem, echaron a los palestinos y demolieron sus casas para construir ilegalmente el actual barrio judío”... “Destruyeron decenas de aldeas palestinas y sus habitantes fueron expulsados. Algunas superficies la convirtieron en reservas naturales y parques, como es el Parque Canadá, lugar de pic-nic en Israel” (‘La política de la negación: Israel y el problema de los refugiados palestinos’, Nur Masalha, 2004 / ‘Los refugiados de Palestina en la RO y la Franja de Gaza’, Terry Rempel, agosto /2006)

Con perversión. La potencia ocupante anexó ilegalmente al sector Este de Jerusalem, unificando la ciudad con la parte ocupada en 1948 (23/6/’67). La ONU aprobó entre junio y julio del ’67, las resoluciones la 2.252-B, la 2.253 ES-V, la 2.254 y la 242 (22/11/’67),  deplorando la ocupación de Jerusalem y exigiendo a Israel la retirada a la línea del 4/6/’67 de todos los territorios árabes ocupados.

Desafiante. El 30/7/1980, Israel convirtió ilegalmente a Jerusalem en su capital. La ONU lo “Consideró una violación al derecho internacional, exigió no modificar el status jurídico de la ciudad y pidió a los países no reconocerla como capital israelí y mantener sus embajadas en Tel Aviv” (resolución 478, 20/8/’80).

Israel, nacido de la probeta de la ONU, convirtió todas sus resoluciones en tinta sobre papel durante estos 42 años de la guerra de expansión del ‘67.

Con impunidad. El vicepremier sionista Ygal Allon (comandante terrorista del Palmaj, 1941), llamó: “anexar las dos terceras partes palestinas y edificar 30 asentamientos judíos como cordón de seguridad” (julio 1967). Durante estos 42 años de ocupación, Israel construyó 220 asentamientos ilegales, cobijando 400 mil colonos israelíes. Condenados por la ONU. Para el ultraderechista rabino Shlomo Goren, la colonización de Palestina es sagrada: "El mandatopara colonizar la tierra de ‘Israel’ es más importante que todos los Mandamientos juntos" (Los Angeles Times, 3/1/1994).

La dramática y dolorosa experiencia palestina, se regeneró en su propia lucha. El Comandante Yasser Arafat, recuperó democráticamente para los intereses populares palestinos la conducción de la OLP (17/7/’67). Israel, con mitos y retóricas los acusó de terrorista y consideró un nuevo Casus Belli.

Embebidos de soberbia tras haber vencido en seis días a cuatro ejércitos árabes, las fuerzas israelíes decidieron poner fin a la OLP en la aldea jordana de Al Karameh. Inesperado. El ejército de ocupación fue derrotado por la resistencia palestina. Luego de tres días de encarnizados combates obligaron al ejercito invencible de Moshe Dayan huir vencido y abandonar su armamento pesado (21/3/1968). La potencia ocupante por primera vez saboreó la derrota.

El dolor por la pérdida de la patria, un flagelo hasta nuestros días,  y la lección de la ‘batalla de Al Karameh’, selló la determinación palestina que se repitió con la Intifada (levantamiento popular) del ’76, ’87, 2000 y 2009 en Gaza. Fue y será la decisión del pueblo palestino de luchar por su dignidad y su libertad hasta la restitución de su Estado de Palestina con Jerusalem capital y el recupero de su legitimidad de 1948 y 1967.

 (*) - Fue el primer Embajador del Estado de Palestina en la Argentina
   - Analista Internacional sobre la Cuestión Palestina

 

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